Siguiendo la tradición de sesenta años, una vez más, México se convierte en el epicentro de América; por tercera ocasión nuestra nación alberga la justa máxima deportiva del continente, esta vez le corresponde a la bella ciudad de Guadalajara ser sede de los XVI Juegos Panamericanos.
Entre destellos de arte y modernidad, la perla de occidente dio muestras de creatividad, impregnadas con el rico folklore tapatío, fiesta y pirotecnia inundaron el imponente escenario del OmniLife, enmarcando el tradicional desfile de las cuarenta y dos delegaciones participantes. Cerca de seis mil atletas, junto al público presente, atestiguaron en complicidad, la majestuosa ceremonia de inauguración.
El clímax de la gala llegó con el encendido del pebetero, un caudal de emociones recorrieron el inmueble, al atestiguar la presencia de Enriqueta “Queta” Basilio, tal como ocurriera hace cuarenta y tres años, siendo la primera mujer en encender el pebetero olímpico; una vez más iniciaría el recorrido de la llama panamericana, finalizando con el vuelo, digno de un cuento de hadas, de Paola Espinosa, quien surcando el escenario encendiera el fuego panamericano, dando así, inicio formal a la fiesta de América.
Con tan imponente antecedente, la actividad deportiva no podía quedar atrás, la delegación mexicana aprovechando la localía, cifro su meta en veinticuatro metales áureos, uno más a los obtenidos en Mar del Plata 1995, la mejor actuación para México en la historia de éstos juegos. La cuenta regresiva inició, cuando Oscar Soto, especialista en pentatlón moderno, logró subir a lo más alto del podio; sin embargo, cabe hacer mención que quienes han dado la cara por la representación nacional han sido las mujeres.
A la medalla de Soto, le siguió Irma Edith Contreras en Tae Kwon Do, las jugadoras de Squash encabezadas por Samantha Terán, hicieron lo propio, colgándose el metal áureo en individual y dobles. Siguió la destacada actuación de la reina tapatía, la jalisciense Cynthia Valdéz, que en gimnasia rítmica obtuvo dos oros; así como las chicas de remo, Analicia Ramírez y Lila Pérez Rul. Especial mención merece la disciplina de tiro con arco, ya que barrieron con el medallero, al llevarse oro y bronce en lo individual; obra de Alejandra Valencia y Aida Román respectivamente, así como oro por equipos. Estas jóvenes arqueras son sin duda alguna, un muy promisorio futuro para el deporte olímpico nacional; sin embargo, la representación de Racquetbol no se quedaría atrás, ya que de los seis oros a repartir, la delegación mexicana, se colgó cinco; en dobles varonil, individual y dobles femenil, siendo estandarte la potosina, Paola Longoria quién sumó a su cuenta personal, tres metales dorados.
La primera semana de actividades fenecía y la representación femenil aportaba más de la mitad de la cosecha obtenida, cabe hacer mención que ésta tendencia tiene más de 10 años marcando la pauta en el deporte nacional, razón por la cual debe llenarnos de orgullo.

